viernes, 19 de octubre de 2012

LA CIUDAD DE LOS MIL TEMPLOS


Hoy nos espera un día muy espiritual y místico. Vamos a recorrer los templos budistas y shintoístas de la zona norte de Kioto. Si en esta ciudad destacan sus templos, los que veremos hoy son algunos de los más conocidos.
El plan es llegar antes que los miles de turistas que piensan hacer la misma ruta que nosotros. Para ello tenemos que coger el bus a las 7 y media en la estación. El nº 26 nos pasea por toda la ciudad, la atravesamos de sur a norte. 
El primer destino es el templo Ninnaji. Sólo pensamos visitar el exterior, aunque creemos que llegando tan pronto nos hemos colado sin darnos cuenta. 

Hay una especie de ceremonia de chavales, incluso hay cámaras grabando el acto, pero no conseguimos entender nada. El templo es enorme, se forma por muchos edificios, altares, capillas, campanarios, puertas de acceso o templos menores, a los lados del camino de acceso al templo mayor.
 Cada edificio llama la atención por tener su propio estilo. La tranquilidad de lugar también.



De camino al siguiente punto de la ruta, una amable señora nos indica que nos acerquemos y allí encontramos un bonito y pequeño templo con cinco figuras mayores de Buda. Es una agradable sorpresa descubrir lugares así.


El templo Ryoanji pertenece a la rama zen y es mundialmente conocido por su jardín de piedra. Es sobrecogedor pasar de la explosión de vida de sus jardín japonés a la aridez de la piedra. Podría parecer a priori que el contraste que produce es chocante, sin embargo estar entre dos formas de expresión de la naturaleza nos hace ponernos filosóficos. Probablemente ése era el efecto que se buscaba en los monjes del templo.



El último que visitaremos en el noroeste de la ciudad es el Kinkakuji, el conocido como templo dorado. Aquí nos vemos rodeados por cientos de colegios y el lugar pierde parte de su encanto. A pesar de ello la belleza del sitio es incuestionable, el pabellón reluce con el sol, se refleja en el lago. Los colores nuevamente son tan vivos que no paramos de asombrarnos con la belleza de los sitios.



En el autobús nos desplazamos rápidamente hacia el noreste, haciendo por el camino una pequeña parada para comer algo y coger fuerzas.

El siguiente templo en la ruta es el “hermano menor” del anterior, el Ginkakuji, que quiere decir templo plateado. Éste no pudo ser revestido de plata como se pretendía, por ello no destaca tanto como el anterior. Sin embargo su jardín es pequeño pero de mucha belleza y armonía.


Paseamos hacia el sur por el que llaman Camino del filósofo, ya que era recorrido habitualmente por Kitaro Nishida, uno de los grandes pensadores de la “escuela de Kioto”. El paseo es muy agradable, las tiendas de turistas desaparecen y el camino discurre junto a un canal, en el que se escucha el sonido del agua corriendo. Nos acercamos a ver diferentes templos menores, algunos muy acogedores.



Llegamos a Eikan-ji, un importante lugar para los seguidores de esta rama del budismo, pero muy poco nombrado en las guías. El templo nos maravilla por su belleza, pabellones, jardines, y la espiritualidad que no hemos encontrados en otros templos masificados.



Aquí los monjes están cantando sus mantras frente a un gran Buda. Otra imagen nos llama la atención por su originalidad: un Buda tiene el cuerpo girado y mira hacia atrás. La leyenda cuenta que Buda tomó vida ante su discípulo Eikan y al quedar este paralizado, Buda se volvió hacia él y le pidió que le acompañara. Más creible es la interpretación de que con esta postura Buda mira al pueblo, no les olvida, quiere que lleguen como él a la salvación.

Se hace tarde para visitar más templos, así que aprovechamos para pasear, ver la gran puerta de Chion-in, el pequeño altar en la montaña Oku-no-in, recorrer el camino de templos que nos lleva hasta el parque Maruyama y disfrutar el bonito templo Yasaka, en el corazón de la ciudad, de un reluciente naranja.




Hemos cumplido, nos merecemos una buena cena. Agotados no somos capaces de decidirnos por un sitio y preferimos ir a la estación central, donde Isma conoce un local de su anterior viaje a Kioto. El restaurante es una rueda de sushi, que anima a cualquiera!