En el desayuno volvemos a la carga,
preguntas y preguntas para conseguir entender algo más de la cultura
japonesa. En general hemos echado de menos hablar con la gente,
que nos contaran sus costumbres, su religión, las formas de vivir
esta cultura, en esta sociedad. El gran problema es el inglés, hay
veces que es incomprensible.
Vamos a visitar el templo Daishoin. En
éste solucionamos muchas dudas sobre sus dioses y ritos mediante un
folleto en inglés. Además aquí encontramos un compendio de todo lo
visto y no visto en todos los templos de Japón.
criaturas desconocidasmandalas hechos por monjes tibetanos (el Dalai Lama estuvo aquí)
pequeño jardín japones
un Tengu (dios protector que vive en la montaña)
pequeño jardín zen
quinientas estatuas diferentes de discípulos de Rakan Nyorai
mil estatuas de una misma divinidad
un Buda yacente entrando en el nirvana
ruedas de Sutras
una cueva con linternas encendidas
los siete dioses de la fortuna
pequeños Budas a los que los creyentes deben de arrojar agua
Todo esto y mucho más en un templo. Más bien parece un centro de interpretación del budismo. El lugar nos encanta. Así que rellenamos una tablilla pidiendo a Buda que nos conceda nuestros deseos.
Nos despedimos del templo, y de camino
del torii en el agua. El resto del día estará dedicado a la vuelta
a Tokio. Tendremos que atravesar una buena parte de Honsu, la mayor
isla de la que se compone Japón.
En barco dejaremos la pequeña isla
hasta el embarcadero de Miyajima-guchi. Desde allí iremos en
cercanías hasta Hiroshima. En la estación cogemos el Shinkansen
(tren rápido) a Shin-Osaka. El último tramo nos llevará hasta
Shinagawa (Tokio), donde cogeremos el cercanías a Ikebukuro. Todo
esto en seis horas. Pero acabamos con un fuerte dolor de cabeza
debido a la presión y depresión, túneles, cruces con otros
trenes...
El hotel de Tokio no es un ryokan, pero
es suficiente para nuestras necesidades en estos últimos días.
Dejamos las pesadas mochilas y salimos a despejarnos.
Recorremos los enormes centros
comerciales de la zona, SEIBU, PARCO, TOBU, todos están en Ikebukuro, nuestro barrio, y cada
uno de ellos ocupa un enorme edificio entero. Lo que necesites, lo puedes
encontrar aquí. Nos asombramos con la diversidad de productos de
todo el mundo que se pueden comprar.
Las calles también están llenas de
tiendas emblemáticas, como Animate y Mandarake, y Pachinkos (casinos
al modo japonés). Un nuevo negocio figura en todas las calles del
barrio, los locales de máquinas UFO, las favoritas de las chicas. Hay edificios
enteros repletos de estas máquinas. Y es que Ikebukuro tiene una
zona dedicada a las ellas, así como Akiharaba es el paraiso de los
hombres.
Y como suele pasar, son las mujeres las
más atrevidas y las que marcan nuevos estilos de moda. Pasean por
estas calles con los modelos más atrevidos. Una nueva tribu, desconocida en Europa, se ve por estas calles: las lolitas góticas.
Tras el paseo cenamos en un típico bar, sentados en la barra. El camarero no paró de preguntarnos y comentarnos cualquier cosa que se le pasaba por la cabeza, así que se ganó una foto.
De aquí nos fuimos directos a dormir.