lunes, 29 de octubre de 2012

VUELTA A LA VIDA FRENÉTICA

Hoy podríamos decir que es el principio del fin. Hoy partiremos de vuelta a Tokio, nuestro último destino. Pero aún quedan muchas aventuras más.

En el desayuno volvemos a la carga, preguntas y preguntas para conseguir entender algo más de la cultura japonesa. En general hemos echado de menos hablar con la gente, que nos contaran sus costumbres, su religión, las formas de vivir esta cultura, en esta sociedad. El gran problema es el inglés, hay veces que es incomprensible.

Vamos a visitar el templo Daishoin. En éste solucionamos muchas dudas sobre sus dioses y ritos mediante un folleto en inglés. Además aquí encontramos un compendio de todo lo visto y no visto en todos los templos de Japón. 
 criaturas desconocidas



mandalas hechos por monjes tibetanos (el Dalai Lama estuvo aquí)

  pequeño jardín japones
  un Tengu (dios protector que vive en la montaña)
 pequeño jardín zen
 quinientas estatuas diferentes de discípulos de Rakan Nyorai



 mil estatuas de una misma divinidad




 un Buda yacente entrando en el nirvana
  ruedas de Sutras

  una cueva con linternas encendidas
 los siete dioses de la fortuna


 pequeños Budas a los que los creyentes deben de arrojar agua

Todo esto y mucho más en un templo. Más bien parece un centro de interpretación del budismo. El lugar nos encanta. Así que rellenamos una tablilla pidiendo a Buda que nos conceda nuestros deseos.

Nos despedimos del templo, y de camino del torii en el agua. El resto del día estará dedicado a la vuelta a Tokio. Tendremos que atravesar una buena parte de Honsu, la mayor isla de la que se compone Japón.

En barco dejaremos la pequeña isla hasta el embarcadero de Miyajima-guchi. Desde allí iremos en cercanías hasta Hiroshima. En la estación cogemos el Shinkansen (tren rápido) a Shin-Osaka. El último tramo nos llevará hasta Shinagawa (Tokio), donde cogeremos el cercanías a Ikebukuro. Todo esto en seis horas. Pero acabamos con un fuerte dolor de cabeza debido a la presión y depresión, túneles, cruces con otros trenes...

El hotel de Tokio no es un ryokan, pero es suficiente para nuestras necesidades en estos últimos días. Dejamos las pesadas mochilas y salimos a despejarnos.

Recorremos los enormes centros comerciales de la zona, SEIBU, PARCO, TOBU, todos están en Ikebukuro, nuestro barrio, y cada uno de ellos ocupa un enorme edificio entero. Lo que necesites, lo puedes encontrar aquí. Nos asombramos con la diversidad de productos de todo el mundo que se pueden comprar.

Las calles también están llenas de tiendas emblemáticas, como Animate y Mandarake, y Pachinkos (casinos al modo japonés). Un nuevo negocio figura en todas las calles del barrio, los locales de máquinas UFO, las favoritas de las chicas. Hay edificios enteros repletos de estas máquinas. Y es que Ikebukuro tiene una zona dedicada a las ellas, así como Akiharaba es el paraiso de los hombres.




Y como suele pasar, son las mujeres las más atrevidas y las que marcan nuevos estilos de moda. Pasean por estas calles con los modelos más atrevidos. Una nueva tribu, desconocida en Europa, se ve por estas calles: las lolitas góticas.

Tras el paseo cenamos en un típico bar, sentados en la barra. El camarero no paró de preguntarnos y comentarnos cualquier cosa que se le pasaba por la cabeza, así que se ganó una foto.

De aquí nos fuimos directos a dormir.  

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