Hoy el objetivo es claro: hacer
compras. Se suele dejar para el último momento, pero lo adelantamos
para poder relajarnos durante los días que nos quedan.
Antes de dejar el barrio nos pasamos
por el complejo Sushine 60. Ésta es una famosa manzana donde se
puede encontrar todo lo necesario para vivir. Hay un hotel (de 60
plantas), centro comercial, teatro, museos, oficinas. Pero las
tiendas no abren hasta las 10 y de momento está vacío.
Entre las tiendas "frikis" que se encuentran a pie de calle, algunas nos siguen sorprendiendo. Una de ellas se venden muñecas por partes para ser construidas al gusto de cada uno. Creo que están destinadas al publico femenino aunque no podría asegurarlo.
Cogemos la Yamanote hasta el auténtico
barrio de las compras, Asakusa. Aquí estuvimos en los primeros días
de nuestra estancia en Tokio, visitamos sus templos. Ahora vamos a
sus tiendas. Encontramos algunas de los recuerdos que buscábamos. En
el camino, atravesamos barrios interesantes, como es el de los
productos de cocina o el de objetos funerarios.
Acabamos para la hora de comer y nos
pasamos por una barra de sushi o “sushi train”, que es como lo traducen
aquí.
Nos pasamos por el hotel a soltar
paquetes y aprovechamos para echarnos una siesta.
Por la tarde salimos a recorrer los
barrios que ya conocíamos, Akihabara, Kanda, Ikebukuro.
El último paseo del día es nuevamente
por nuestro distrito. Buscamos la calle Omote Road, dedicada a las
chicas y una de las más modernas de la ciudad. Como el ambiente ya
desapareció por hoy (las tiendas han cerrado), nos vamos a un bar a
cenar. Nos llama la atención que el cocinero es mujer, es el primer
restaurante en Japón en que lo vemos.
De allí a pasear hasta el hotel y
descansar, con las responsabilidades cumplidas.
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